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EL PROFETA Y LA NIÑEZ.

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Una vez, el Profeta llegó hasta las cercanías de una vivienda hecha con materiales muy rudimentarios, que se encontraba cerca de un basural.  Era indudable que la familia que allí moraba tenía grandes necesidades y que bien apreciarían la presencia de alguien que los pudiera auxiliar en este mal trance que estaban pasando.  El Profeta pensó en ir a su encuentro. Al hacerlo,  observó que aún bajo la presión que podía representar vivir en esas circunstancias, los niños  se entretenían  con unos trastos viejos y con juguetes muy deteriorados. Mientras algunos se divertían con una pelota rotosa, otros simulaban una comida familiar con vajillas de latitas y plásticos y  una niña de apenas unos pocos años arrullaba con una dulce nana una muñeca que tenía una pierna más larga que la otra, un bracito roto y la cabeza pelada.  Sin embargo, era fácil  percibir que esos juguetes que otras criaturas habían desechado por encontrarlos feos y desagradables,...

COMO HIERBA FRESCA

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Esa noche se acostó  temprano. Tenía una rara sensación. Durante la madrugada la despertó  un dolor inquietante que le recorría  todo el cuerpo como el agua en la ducha. Una picazón le penetraba  casi hasta los huesos y no la dejaba volverse a dormir. Creyó que por los poros le crecían milimétricos zarcillos y se sintió como las semillas de los germinadores que hacían en la escuela cuando era pequeña, que se hinchaban hasta explotar en raíces y hojuelas tiernas. Pronto sus extremidades se cubrieron de brotes  que siguieron avanzando hasta tapar todo su ser. Parecía una esponja  con la superficie verde intrincada y el cuerpo dispuesto a absorber.  Con la primera luz del día  se levantó pesadamente y llamó  a su madre para avisarle que no iría a atender el negocio en el que trabajaba junto a su familia. Le dijo que no se sentía  bien. Se observó  con inquietud y pasó sus manos en delicado movimiento por toda su vegetal cu...

PELOTA ROJA

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El sol es una pelota roja. Rebota en el cielo hasta caer en el poniente. Lo enciende y desaparece. La noche tiene sabor a chocolate y miel. En mi cabeza unos duendes se consuelan con las ranas que a la luna le dan charla. Me miras y tus ojos buscan en la penumbra el rastro de mis lágrimas. Como las hormigas que en la oscuridad deambulan entre los rosales al amanecer ya se habrán ido. Tus pasos retumbarán por el pasillo y el sonido de la puerta cerrándose hará caer  mis párpados cansados.    

LLUVIA

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En los árboles pían los gorriones  con sus plumajes opacos. La lluvia moja las hojas y cae sobr e la vereda. Es música que baja del cielo para regar  las almas en la tierra. Los charcos se pueblan de círculos danzan y se desarman   con la urgencia del día  que tiembla. Un rayo. Cesa el ronroneo  en los techos  por un segundo. Silencio. Y vuelve a resonar la lluvia como si una orquesta nos sobornara  con su arte natural.

EL ÁNGEL

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                Abrí los ojos y me quedé quieta por unos instantes, tiempo suficiente para acostumbrar mis sentidos a la realidad, para verificar que el sueño ya se había ido y que esto era la vida real. Sin embargo, no estaba totalmente segura de que así fuera.  Tenía cierta languidez corporal, corrompida por un sinuoso cosquilleo eléctrico, que no podía reconocer porque era absolutamente diferente a todo lo que mis células estaban acostumbradas a percibir.             Me imaginé en ese instante que mi cuerpo no pesaba como de costumbre y que esa modorra insistente que trataba de adormecer mi razón tenía un motivo de ser.  Creí posible que me pasara algo sobrenatural y mi extraviada cabeza equiparó esas sensaciones a las que habría sentido el pobre Gregorio Samsa en el momento de despertar convertido en horrible insecto.  ¿Y si me hubiese ocurrido lo mismo?  Porque era ...

MORITA Y EL DIABLO

Una noche de verano mis primos y yo jugábamos en la esquina. Era bastante tarde para estar afuera, pero tan entretenidos estábamos que no les hicimos caso a nuestros padres para entrar. De pronto, Anita señaló la ventana enrejada del galpón de  mi casa. –¡El diablo! –gritó y se puso más pálida que la luna, que estaba escondida entre las nubes. ¡Todos lo vimos! Entre las rejas asomaba una cabeza con un sombrero negro y un cuerpo tapado con una capa roja . Un aullido se escuchaba por todos lados y nos erizaba los pelitos de la piel. Corrimos hacia nuestras casas. Yo me tiré al regazo de la nona María y la abracé tan fuerte que la dejé temblando. Al otro día fuimos al  baldío, aunque nos duraba el miedo.  Mi madre y mi padre me contaron historias sobre lo que podía hacernos el diablo, si nos quedábamos jugando afuera hasta tan tarde  o si no obedecíamos. Anita dijo que las monjitas del colegio le hablaban del demonio, el jefe del infierno.  Patr...

¿CÓMO APRENDIÓ A ESCRIBIR MÁXIMO GORKI?

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Hace mucho tiempo,  leí  el libro  “Cómo aprendí a escribir”, de Máximo Gorki, uno de los más grandes escritores de la humanidad.  En él, reflexiona sobre los motivos que lo llevaron a ser un escritor  y el origen de lo que luego volcaría en sus magníficas obras,  ofreciendo así, a quienes quieren aventurarse en la tarea de escribir,  un mensaje que reconforta y conmueve. Gorki sostiene que la ciencia y la literatura tienen mucho en común ya que ambas necesitan por un lado, de la comparación y el estudio y por otro de la imaginación y la intuición.  Los  científicos se valen de la imaginación y la intuición para llenar los huecos desconocidos en la cadena de los hechos, para crear hipótesis y teorías que guían sus investigaciones con mayor o menor éxito, creando cultura.  El arte de la creación literaria también toma elementos de la realidad y “compone  cosas” con la imaginación y la intuición. Sobre la creación litera...

LA FLOR

La flor cayó del libro que había escogido de la biblioteca según indicaciones de Serafín. Estaba seca y prensada. Era bella, porque era rara. Sus pétalos conservaban un color oscuro, entre gris humo y violeta apasionado.Quizás era una orquídea. La recogí con cuidado, para no dañarla y traté de guardarla nuevamente entre las hojas del libro que tenía más años que el mismísimo don Serafín. Al intentarlo, también  encontré una hoja apergaminada, doblada con técnica de origami, formando un corazón. Señales de un ritual para conservar recuerdos de algún amor contundente, pensé. El ocaso borroneaba los arbustos y toda la naturaleza se hundía en un silencio espeso. Por los ventanales que daban al jardín, la magia de un rayo de luna formaba un camino hacia el firmamento. ¿Era una pista? Soy una científica, así que descreo de las manifestaciones sobrenaturales, pero mi mente está abierta a utilizar la ilusión para develar enigmas.  ¿Por qué  don Serafín me sugirió ese libro...

AUSENCIA

  Tus manos jugaron con mi cabellera y trenzaron deseos que  ya no recuerdo. Por las hendiduras   de un follaje eterno   se fueron tus pasos.  Las hojas crepitan  cantares isleros y cuelan los albores  del amanecer. Solo e l murmullo de una cascada me acompaña y tu recuerdo arbolado pájaro quedó en mi mirada.

LLUEVE

Llueve  en la noche  de mi mundo  de menta y miel.  Los grillos  hacen retumbar  sus clarinetes  en algún rincón. Suena  la lluvia en los techos  de zinc y duermen con su arrullo de agua  los niños  en sus cunas.   Canta tu corazón como la lluvia  un murmullo. Tu regazo mece mi cuerpo que se entrega a tu amor.  Afuera  el agua se cuela  por la vereda cae en las grietas del  jardín y nutre la flor.