ME CAUTIVA LA LLUVIA
Los truenos estremecen la mañana los relámpagos dibujan intrincados y fugaces caminos de luz. El rayo anuncia el reino de la lluvia. Y el cielo se desarma milenario en millones de minúsculos trocitos que invaden sin respeto mi jardín. Por las ventanas salpicadas la lluvia se desliza insistente. Quiere entrar a mi casa también. Mientras la menta, la albahaca y el romero impregnan el aire con sus aromas agradeciendo la súbita bendición del cielo el benteveo presuroso recoge una lombriz y vuela al nido a arropar y alimentar a los pichones. Reina el murmullo atronador de la tormenta. Los zorzales y jilgueros se han guarecido en los árboles cargados de gotas de lluvia y abandonan por ahora su apego al canto. Me dejan s in sus trinos y vocalizaciones. El desolado día vierte su armonía inesperadamente húmeda hoy. Las plantas se doblegan ante tanta demostración del poderío natural, asimilan alimento, se retuercen agradecidas por la bondad de la...