BATALLA
Quema mi piel de canela. El ritmo de mi sangre resuena por mi cuerpo y silba en mis sienes augurando la batalla. Los azahares de tu huerta riegan con sus estambres sus dulzores de amor en espera. Vuelan las garzas asustadas. Callan las chicharras su serenata. Los peces huyen hacia lo profundo. Vienes a mí. Desato el fuego de la hoguera despierto a la serpiente astuta abro el portal de la lujuria y tomo el fruto prohibido. Vienes a mí. Te espero húmeda de rocío. Tu hálito busca caminos para invadirme. Me abrazas con insolencia y el descaro de tu fuego penetra el suburbio de mi ser. María Laura Ruggia