DESTINO
Las flores azules manchaban el verdor de los camalotes. Las chicharras cantaban bajo la sombra de un paraíso. El arrumaco de las palomas acariciaba la siesta. En la arena húmeda se perdieron tus huellas. A lo lejos una embarcación separaba las aguas del cielo. Surcaba serena. La isla era el centro del laberinto. Saliste tirando de un hilo invisible. Te esperé en la orilla y no volviste.