Entradas

Entrada destacada

PALABRAS EN EL LABERINTO

Es un espacio dedicado a la literatura. Está pensado para publicar textos propios y de otros autores. Los objetivos son: promover la lectura de obras literarias de autores reconocidos, facilitar la publicación de textos de nuevos autores y generar propuestas de escritura creativa para incentivar la expresión escrita. En este laberinto literario podrás encontrar poesías, cuentos, leyendas, mitos, teatro, ensayos, textos complejos, textos sencillos, textos de autores famosos, textos de autores desconocidos.

¿QUIEN SABE?

¿Quién extrañará  mi figura  en la ventana cuando  los zorzales  y tacuaras  con su barullo  ya no me despierten ? ¿Y quién llorará  por mí cuando mi cuerpo se deslice en una hamaca atada a las nubes con enredaderas silvestres de campanillas azules?

COSAS MÍAS EN POESÍA Rubén Moncada

  PRÓLOGO Aspira el aire el oxígeno la enormidad lo incomprensible después de vomitar vendrá la calma tendrás ojos nuevos .   Rubén Moncada   ¿En qué momento “lo mío” del poeta se convierte en “lo mío” del lector? ¿Podemos, como lectoras y lectores, apropiarnos de su voz y convertir esas cosas suyas en ese algo que llegue hasta lo profundo de nuestro espíritu, y que nos empuje a aspirar el aire, encontrar la calma y ver con ojos nuevos? Rubén nos ofrece, con desparpajo e ironía, en esta oportunidad su yo lírico y poético en sus “Cosas mías en poesía ”. Esas “cosas” suyas, de las que él se apropia cuando nos dice: “todo tiene que ver conmigo/ desde la alfalfa hasta el olivo/ y es mío el sentido del camino/ y es mía la brújula, la barca y esos vientos”. Rubén Moncada es una voz reconocida en nuestra ciudad —San Javier— y ha trascendido esta tierra costera que está presente en su obra; él es parte de este suelo, está aquí, junto al río: “ Estoy bajo unos sauces que flamean/ ...

PRIMAVERA II

  Crujen las últimas hojas amarronadas que se lleva el viento. Los aromitos con su esplendor despiertan a la iguana.  La luna y la lluvia riegan los caminos bordeados  de tréboles  y nomeolvides. La noche ya no me oprime el pecho. Nudo tras nudo la penumbra desata el tejido de su red. Por el río al ritmo de su oleaje vuelven los pescadores con las canoas cargadas de peces y en la orilla mujeres y niños se preparan para recibirlos. Yo me deshago de tanto abrigo apretujado. Es hora de abrir puertas y ventanas para que mi casa vuelva a respirar.

MI NOMBRE

  Mi nombre vino por el agua y fluye en este río. Él está en mí es mi país reverdeciente. Manantial de mis deseos regazo de mi figura de barro. Él me lleva hacia la espuma sin tiempo.  En sus aguas se hundirán mi oficio y mi voz.

LOS ISONDÚES

Imagen
Los isondúes sobrevuelan al final de la calle que se desvanece en la laguna. Juegan entre los yuyos dormidos. Se escurren en la noche y me dejan mirando un agujero en el cielo. Así te escapas de mí abriendo  y cerrando tus ojos de búho. U n silbido se filtra  entre las ramas de un sauce. Sus dedos verdes mueven el agua de la orilla. Te vas con los isondúes. Yo me quedo sola  y la noche tiembla.

PLUMA DE PICAFLOR

Imagen
  Con pluma de picaflor dibujá su nombre en tu mano. Con pluma de cardenal prendé en el pecho la llama.   El grito del teru teru anunciará en el río la alianza. Trenzá ramas de sauce y flores de pasionaria cerca de la barranca que lo que anuda la costa la vida  no lo desata.

ROCÍO ESCONDIDO

  Rocío escondido en la flor del ceibo. Esencia de la tierra madre que guardan los miquichises. Cristales de arena con tus últimas lágrimas . Unas gotas de río y barro de su lecho. Amasá el conjuro al amanecer con el canto de la calandria y el zorzal. En noche de luna contá todas las estrellas saludá a los isondúes con una reverencia y aplastá la cataplasma  en tu corazón .

LAS HOJAS CREPITAN

Las hojas crepitan cantares isleros los zorzales y las calandrias silban en sus nidos.  El sol quema los pajonales sobre el horizonte. En nuestro país perfumado de río tus manos trenzan flores de trébol en mi pelo impregnan mi cuello con manzanilla del campo bajan por las barrancas hacia el borde de mi manantial y desarman con ternura la barrera de hierba y brujería que custodia nuestra fuente del placer.  

COMO UN AVE

Como un ave de la costa  sobrevuelo los arroyos de tu mirada. Paso  rasante  entre  tus labios. M is alas apenas le hacen cosquillas a tu risa. Remuevo con mis garras la vegetación que protege tu pecho y me detengo para anclar  mi nido en la rama  más alta de tu jardín.

RECORRES

Recorres mi cuerpo por los caminos de mis venas bufando tu rabia destilando tu anhelo de escapar de esta prisión. Arremetes entre las sombras como un animal al ataque. D estrozas el laberinto que me arrebata  la respiración. Y juntas  nos liberamos al fin sin que ellos se den cuenta.