ESPERA
Una hilera de jacarandás
me señala el camino
hacia el río.
Mi mente se adormece
con el griterío de las chicharras.
Las olas replican
el rumor del agua.
Los cardenales
cantan para mí
sus tonadas.
Las ranas en las orillas
suspiran rituales isleros
con el poder de sus brujerías.
Mi piel se eriza al intuir tu presencia.
Mi boca anhela tus labios
senderos hacia el placer.
El murmullo de la hierba
que se mece con la brisa costera
y el silbido de un sirirí
abren las puertas de este mundo
a la cercanía de tu amor.
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