ESPERA

Una hilera de jacarandás 

me señala el camino

hacia el río.

Mi mente se adormece

con el griterío de las chicharras.

Las olas replican

el rumor del agua.

Los cardenales

sobrevuelan mi paso

cantan para mí

sus tonadas.

Las ranas en las orillas

suspiran rituales isleros 

con el poder de sus brujerías.

El murmullo de la hierba

se mece con la brisa costera

el silbido de un sirirí

atraviesa los límites

de la tarde

y me sumerge

en el delirio

de tu mundo.



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