ESPERA
Camino por el sendero arenoso hacia el río.
Una hilera de jacarandás de porte generoso
con su estela azulada
me señalan el rumbo que me propusiste.
Desde la fronda de un palo borracho
el chillido de las chicharras con su agudo acento
me envuelve.
Atravieso
los límites del misterio.
El paisaje de la costa me invade poco a poco.
El rumor del agua corre por el cauce del río.
Los cardenales, imitando fogosos arabescos
sobrevuelan mi paso.
Cantan en mis oídos
extrañas melodías
mientras las ranas en las orillas
suspiran rituales isleros
de inusitado poder.
Mi piel se eriza al intuir tu presencia.
Mi boca anhela los sabores de tu boca
húmedo camino hacía la felicidad.
Un pífano latente acelera
en mi sangre el ritmo del deseo
palpita en mi pecho el corazón descontrolado.
En
El murmullo de la hierba
que se mece con la brisa costera
y el silbido lejano de un sirirí perdido
abren las puertas de mi mundo
sacudido por la lujuria de tu promesa
esperándote.
Comentarios
Publicar un comentario