RECUERDO
Nuestros sueños juveniles se entretejían debajo del naranjo con el aroma de los azahares que elegían las novias para adornarse el cabello. Las frutas crecían escondidas entre las hojas. Las tardes se mecían en su sombra el mate pasaba secretos de amor. Un día pintaban sus cáscaras el ritual de la siesta olía a naranjas la risa se impregnaba de sol el jugo chorreaba por los dedos se deslizaba entre los labios y se disolvía en nuestras bocas . María Laura Ruggia