RECUERDO
Nuestro sueños crecían
debajo del naranjo
y se entretejían
con el aroma de los azahares
que llevaban
las novias ingenuas
en su cabello.
Las frutas
crecían escondidas entre las hojas.
Las tardes
se mecían en su sombra
el mate
pasaba secretos de amor.
Un día pintaban sus cáscaras
el ritual de la siesta olía a naranjas
la risa se impregnaba de sol
el jugo chorreaba por los dedos
se deslizaba entre los labios
y se disolvía
en nuestras bocas.
María Laura Ruggia
Comentarios
Publicar un comentario