CAMPO DE BATALLA
Tu imagen se me pega y camina por mi espalda como una oruga. Ya no importa que arrulles mis oídos el espejismo se disuelve. Hoy tu cuerpo será nuestro campo de batalla. Mi roja boca marcará en tu piel los símbolos que las hechiceras del río inventaron para mí. Con la música de los manantiales mis manos conducirán tus deseos por el musgo fértil de mi jardín hasta que el instinto contrariado de mi amor te someta al olvido.