VIENTO
Viento fuerte. Enmaraña mi ropaje como un juego. ¿Qué te pasa, viento loco? le pregono entre los dientes. Y él se ríe a carcajadas entre la hojarasca seca que tapiza la vereda, mientras crepita a lo lejos el horizonte hecho un fuego. Me despeina, me acaricia, me acorrala entre la lluvia de jazmines de la entrada a nuestra casa. Y susurra a mis oídos: ¿Es que ya me has olvidado? Silba el viento entre las hojas, silba loco sus pasiones. Y tu voz se va alejando solapando tu reclamo. ¡Es que ya me has olvidado! María Laura Ruggia