ESPERA
Una hilera de jacarandás me señala el camino hacia el río. Mi mente se adormece con el griterío de las chicharras. Las olas replican el rumor del agua. Los cardenales sobrevuelan mi paso cantan para mí sus tonadas. Las ranas en las orillas suspiran rituales isleros con el poder de sus brujerías. El murmullo de la hierba se mece con la brisa costera el silbido de un sirirí atraviesa los límites de la tarde y me sumerge en el delirio de tu mundo.