EUCALITUS DESARRAIGADOS.
Por Marisa Firmani
En el camino de la costa el espíritu de otra época
dejó que crecieran y florecieran.
Su atmósfera, su paisaje que contiene a las islas
el tránsito por la orilla del río
hoy nos deja un itinerario de ausencias, de faltas.
Fuimos testigos de la ensordecedora caída
de sus imponentes presencias.
Un lunes 19 de enero de 2026 se desplomaba el más joven,
que melancólicamente aún quedaba erguido.
Ya no formaste parte del paisaje costero,
pasaste a ser madera de este mundo de desarraigados.
Ellos se fueron físicamente
pero quedarán infinitamente
en la identidad de este pueblo
porque dejaron su marca en el recuerdo
de la comunidad sanjavierina.
Desapareció esa presencia, la compañía
la sombra protectora, el refugio para los pájaros
las columnas del templo donde los tres de diciembre
se homenajeaba con misa y fiesta al santo patrono
San Francisco Javier
los guardianes que enmarcaban el
escenario
poeta Julio Migno
los festivales de la juventud
las fiestas, los corsos, los pic nic escolares
los testigos de encuentros de amores y amistades
de los torneos de pesca
y maratones acuáticas en honor a Pedro A Candiotti.
Desde arriba, los drones vieron agitarse sus grandes
ramas
y caer tus hojas, flores y frutos como lluvia fina.
No pudieron morir de pie
los cortaron, los talaron.
Ahora debemos abrir nuestras mentes y corazones
a un nuevo paisaje que nos acompañará
con otras especies
y otras oportunidades.
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