LOS ISONDÚES
Los isondúes sobrevuelan al final de la calle que se desvanece en la laguna. Juegan entre los yuyos dormidos. Se escurren en la noche y me dejan mirando un agujero en el cielo. Así te escapas de mí abriendo y cerrando tus ojos de búho. U n silbido se filtra entre las ramas de un sauce. Sus dedos verdes mueven el agua de la orilla. Te vas con los isondúes. Yo me quedo sola y la noche tiembla.