LOS ISONDÚES
Los isondúes
sobrevuelan
al final de la calle
que se desvanece
en la laguna.
Juegan
entre los yuyos dormidos.
Se escurren en la noche
y me dejan mirando
un agujero
en el cielo.
Así te escapas
de mí abriendo
y cerrando tus ojos
de búho. Un silbido
se filtra
entre las ramas
de un sauce.
Sus dedos verdes
mueven el agua
de la orilla.
Te vas con los isondúes.
Yo me quedo sola
y
la noche
tiembla.

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