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LA ESPOSA DEL CIELO AZUL

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Soy Carola Lorenzini. Soy la Paloma Gaucha. Soy la única hija mujer de Carlos Lorenzini y Luisa Piana. Mis padres vinieron desde Italia para sembrar aquí semillas del destino. Y fue fructífera esa siembra, tengo siete hermanos. Todos varones, recios, inquietos, amantes del trabajo y los deportes. Con ellos aprendí a no depender de nadie, a ser fuerte, a no dejarme dominar. Soy uno más entre todos ellos y me amaño para hacer lo que hace cualquier hombre. Compito con ellos en todo deporte y nunca me quedo atrás. Ellos me enseñaron a domar caballos y correr carreras cuadreras. Ahí son los que más me alientan, seguro apuestan lo suyo por mí. Carlos Lorenzini es mi padre. Es un excelente zapatero. Esa es su misión en la vida: arreglar calzados para que la gente se mueva segura con los pies sobre la tierra, para que puedan caminar sin elevarse jamás del suelo.  Pero yo, yo quiero volar. A mí no me interesan las cosas que atan a una sola realidad. Yo veo más allá.  Veo que más allá d...

CAVIARDAGE

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El  caviardage  es una técnica de escritura creativa que consiste en descubrir la poesía escondida en otro texto. El termino  caviardage  procede del francés  caviarder  que significa censurar un texto y que, a su vez, deriva de  caviar.  Por lo tanto,  caviarder  significa censurar un texto con el rotulador negro (color del caviar) y el resultado de este proceso, o sea el texto creado, se llama  caviardage . Esta técnica de censura se ha convertido en una técnica de escritura que nos pemite manipular un texto para expresar nuestro “yo”, o sea nuestra interioridad. ¿Cómo se realiza un  caviardage ? Primero se lee el texto seleccionado y se escogen las palabras que llaman nuestra atención o que se conectan con nuestra interioridad. A continuación se crea otro texto empleando las palabras seleccionadas y otras palabras (artículos, preposiciones, etc.) que pueden servir de  enlace  para componer frases. Por último se dec...

INSPIRACIÓN (Caviardage)

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Ojos  que corren libremente cada mañana tocando las primeras notas musicales antes de un sueño muy claro, en este momento histórico  en el escenario de mi vida. CAVIARDAGE:  https://palabrasenellaberinto.blogspot.com/2022/11/caviardage.html María Laura Ruggia 

SOLEDADES

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Camino por mi pueblo. Los árboles apaciguan el calor del verano entre su follaje. Un extraño laberinto se insinúa  en las calles  del vecindario. Las miradas escondidas vigilan mi paso. Ya no recuerdo la tibieza de nuestras manos apretadas. Mi voz y la cascada de tu risa se perdieron en precipicios  de silencio. Solo algunas hojas secas caen anticipando el otoño y las arrastro  con mis pies hasta dibujar en la vereda el mismo recorrido que hicimos ayer. María Laura Ruggia

LA OLVIDADA

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Por María Laura Ruggia Hoy, que cumplo veinticinco años, un dolor profundo me la recuerda. Cuánto siento no haber escuchado todo lo que me decía cuando no hablaba, cuando sus silencios pesaban en la casa aprisionando su alma sin que la notara triste, ensimisma, ausente. Ahora me duele no haber reparado en sus ojos cuando se ensombrecían surcando   esos mares oscuros llenos de extraños presagios. Sí recuerdo con alegría y a cada momento esa risa suya tan pero tan loca que pronto explotaba en una carcajada interminable que la dejaba sin aliento. “Mami, mami, no te rías más que te vas a morir sin respirar”, le decía yo preocupada, aunque divertida. “Nadie se muere de reírse tanto” –me decía- “La gente se muere de tristeza o de lo que le queda atragantado en el alma cuando no puede contar lo que le duele, pero nadie se muere de tanto reír”. Y yo seguía con mis monerías que la divertían y la hacían feliz. Ella era una mujer tranquila, atada a su hacer cotidiano, simple, natural. A...

EL PAVO DE DON SALUSTIO

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Juana lo miró y  el tipo se incomodó.  La osadía de la muchacha lo desconcertó y largó una carcajada nerviosa, para disimular. En la bolsa de arpillera, el animal se movía y glugluteaba bajo la presión de la bota del hombre, que lo mantenía en el lugar. –¿Qué tiene ahí? –preguntó. Ya sabía la respuesta. Todos en la colonia conocían las prácticas persuasivas del maldito viejo y ahora le había tocado el turno a ella. –Un pavo gordo, especialmente elegido para vos. Si lo querés ya sabés lo que tenés que hacer –dijo el tipo y se rió. Ella se agachó, corrió de un manotazo la pierna del viejo y tomó la bolsa. Desató el lazo que la sujetaba y sacó el animal que tenía las patas atadas con una tira de algodón. Don Salustio se regodeó. Le tocó el brazo acariciándola. Ella sintió que por sus venas corría una rabia que le quemaba el cuerpo y trató de contenerse. Estaba sola y tenía miedo. Un miedo que le aceleraba el corazón. Estaba acorralada y no sabía cómo salir de esa situ...

PALMERA

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  Ahí estás peluquita despeinada jugado a ser reina amada con las nubes andariegas que te besan al pasar y que se juntan con asombro y curiosa simpatía a contemplar tu osadía de entremeter tu hojarasca en los campos del Señor. Cielo, nubes, luz radiante. Truenos, rayos, lluvia fresca. Compañía de tu alma de palmera enamorada que desde arriba vigilas nuestro paso cada día y a los pájaros de noche les  brindas tu protección. Te chillan cerca las chicharras, Las palomas con su arrullo  te adormecen, te alborotan los gorriones en sus nidos, duerme el búho todo el día entre tus palmas y tú sigues retozona estirando tu penacho para intentar hacerle  cosquillas a nuestro Dios mientras acá  te retienen tus raíces y no te dejan llegar al sol. María Laura Ruggia

NIEBLA

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  Gasa blanca, suave seda, cubre la niebla los campos condensando su color. Respira la tierra. Inhala y exhala la tibia humedad. Sube la nube blanquecina gambeteando el sol. ¿Cuántas almas se elevarán con ella tratando de llegar al cielo,  de acercarse a Dios? ¿Serás tú, alma viajera,  la que lo logrará esta vez? ¿O volverás a caer nuevamente  con el agua bendecida    que corre por los zanjones arrastrando la mugre del mundo  hacia el fondo de la tierra, para  hacerla florecer? Arroró la lluvia, arroró las almas,  arroró la vida, arroró la flor. Arrullo lejano... Crepitar, murmullo, susurro de perlas, lentejuela y plata... allá en la laguna, la luz de la luna juega que te juega con aquellas almas que purgan sus penas  e imploran perdón. Arroró esas aguas, arroró la niebla, arroró la vida, arroró la flor. María Laura Ruggia

LA MANCHA

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Al principio era una manchita nada más. ¿Que qué es esto ma? ¿Y qué te importa a vos? Una manchita confusa que aparecía cada tanto en algún lugar del cuerpo, nada por qué preocuparse. Algo casual. Se va de un día para otro y ya . Después fue una mancha oscura, negra. Una fea marca que una simple remera con una buena manga podía tapar. Qué se yo, una mancha más, como cualquiera . Una vez la mancha fue más grande, menos sutil. Fueron necesarios varios días de maquillaje bien producido para disimularla. Viste cómo es la gente, metiche y preguntona . Un moretón oscuro que envolvía el ojo y caía en cascada hacia el pómulo. Y para colmo, día tras día fue mutando de un violáceo intenso a un verde amarillento que se extendió por todo el cachete. Sí, era fea la mancha esa, me la tuve que tapar para que mis compañeros no me estuvieran preguntado qué me había pasado. Re chusmas todos, ya sabés.   Las manchas del abdomen y la espalda costaron más. Estaban fáciles de disimular con tod...

LA LOCA

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  Un día se escapó mi loca interior. Hacía tiempo que venía intentando que le prestara atención. Pero yo la ignoraba y ponía rejas oscuras en cada espacio inseguro de mi ser. Primero me dijo que era una princesa, que tenía un trono de oro y un gran séquito para protegerla.   N o le creí ni una sola palabra. Después inventó toda clase de historias para que la dejara ir. Y yo solamente la escuchaba como se escucha una triste canción. Sin embargo, una de ellas me llamó la atención: era aquella en la que sostenía que la impostora era yo. Creo que esa fue la que dejó la puerta abierta aquella tarde de diciembre, cuando hacía tanto calor y la desidia del verano, que se apuraba en llegar, me adormeció los sentidos y desistí de mi interminable vigilia para controlarla. Así fue que al fin lo logró. Comenzó a caminar por las mismas calles por donde caminaba yo.   Y nadie notó la diferencia. Utilizó   mi ropa y mis zapatos, tiñó mi pelo de otro tono, gastó mis a...