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¿QUÉ PASA CON LOS ADJETIVOS?

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La adjetivación en literatura es el arte de intensificar la expresión. Los adjetivos, especialmente los calificativos, son muy importantes porque ayudan a construir imágenes ya que son portadores de características.  El yo poético opina a través de ellos, derrama su subjetividad. Con su elección la interioridad del poeta se manifiesta, por eso constituyen un recurso valioso que hay que usar adecuadamente. No hay que  dejarse llevar por la tentación de sobreadjetivar un texto que de por sí, en la mayoría de los casos, posee ya significado. Pensemos que de su adecuado uso depende la posibilidad de transmitir nuestra particular mirada sobre el objeto del que habla el poema. Por todo esto, me gusta comparar el poema con un rosal. Si podo mi rosal en el momento justo y de la forma apropiada, me lo agradecerá fortaleciéndose y regalándome sus mejores flores.   Lo mismo ocurre con un poema. Si lo podamos de lo innecesario, de lo redundante, florecerá en sentidos. No le quito, le...

UNIVERSO

Para Elvira Una sombra te recubre. Se abalanza hacia vos te envuelve, te aplasta  trata de callarte. Y ahí está tu corazón poniendo estrellas soles y cometas iluminándonos. Aunque pasen los años y el cuerpo duela un destello habita en tu mirada porque debajo de tu piel hay un universo resistiendo.

MELODÍAS

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Un rumor milenario  pervive en mis células. Fluyen en mi sangre historias que cruzaron  el océano vidas que siguen  como olas por mis venas hacia otros cuerpos y se lanzan al mundo.   Mis huesos  conservan  perfumes y sabores de otra tierra.  Las brisas marinas se mezclan en mi mirada con murmullos del Paraná enmarañado al paisaje americano. Heredera de los migrantes busco historias las cuezo en ollas de barro con hechizos lunares brujería islera resabios de peces cantares de pájaros y con ellas creo melodías para entonar  mi propia canción. María Laura Ruggia

NARANJAS

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Sus cáscaras despiden  un ácido aliento que impregna  mi piel ahuyenta mis miedos invade mi cuerpo  y me ofrece  al éxtasis. Naranjas. Las gotas de su jugo  caen por mis mejillas sucumben en mi boca estallan en resabios cítricos  y escapan por la comisura de mis labios. Naranjas. Explotan y su jugo dulce chorrea por mi cuerpo se entretiene en mi ombligo y se precipita para perderse  en mi selvático sexo. Naranjas. Su aromático halo me envuelve me acaricia se adueña de mí. Entre las sábanas  de reverdecida hojarasca tu abrazo me contiene y me besas con olor  a naranjas. María Laura Ruggia

RECUERDO

Nuestros sueños juveniles se entretejían debajo del naranjo con el aroma de los azahares que elegían las novias para adornarse el cabello.   Las frutas  crecían escondidas entre las hojas. Las tardes  se mecían en su sombra el mate pasaba secretos de amor.   Un día pintaban sus cáscaras el ritual de la siesta olía a naranjas la risa se impregnaba de sol el jugo chorreaba por los dedos se deslizaba entre los labios y se disolvía  en nuestras bocas . María Laura Ruggia

SUEÑO

Señora de las hechiceras la luna ahuyenta  los fantasmas  acaricia con el rocío y esparce el aroma  de la menta  y los azahares.   Suculenta fruta madura su cáscara naranja y derrama sobre mi cabeza  reflejos de miel. Gota a gota cae su magia sobre mis ojos sobre mis labios sabio somnífero antes de que alumbre el sol.

  ¿Quién me pone jazmines y azahares en las orejas y me llena de trinos los ojos? ¿Quién me ofrece un plato de luces con pizca de colores y me impregna la nariz de terciopelo para que pueda ser feliz? María Laura Ruggia  

RÍO

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Mis pies se hunden en el limo pegajoso de tu lecho buscando historias y  pasiones escondidas. El agua invade los intersticios de este cuerpo torneado por marejadas y cardúmenes plateados. La correntada me golpea, me lleva, me arrastra. Reboto contra barrancas hirientes, ruedo por playas de arena y cristal. Me pierdo e n un remolino que estremece mi palabra liberando lo que soy para que huya con los camalotes rumbo a la inmensidad del mar.   Soy luna de colores en la noche opaca. Soy barco a la deriva de un corazón a otro. Soy flor de camalote y de irupé. Soy menta, cedrón, caña y espartillo. Soy el pez que sucumbe en las redes y el que huye y se esconde en el suburbio de tu sistema oculto. Soy carpincho, nutria y gaviota. Sé que existe el universo y vuelvo a tu cauce por sustento . Soy ceibal salpicando su sangre perfumada en las barrancas donde anidan cuises y alimañas , mariposa que sobrevuela tu húmeda presencia  y liba el néctar de flores de trébol en tus oril...

RÍO AMANTE

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Aunque la arranque, mi piel reverdece porque mi existencia bebe tu linaje. Mi herida sangrante se consuela con luz de luna y miel de los panales.   Tus aguas me retienen entre orillas, fresco regocijo de puñales. Danzantes, resplandecen por mi cuerpo y en sutil caricia me enloquecen.   Subsisto por tus suaves devenires que calman los ardores del deseo mientras penetra en mí su lanza ubicua el dios oscuro de las profundidades.   Un manto fangoso me cubre con ternura con sabor a peces y líquido misterio. Devienen tus olas en ensueños,  artesano tallador del alma mía.   Cae mi máscara, caracola indecente, por el torrente ensordecedor de tus caudales. Mi voz se pierde como efímero lamento cantando mi serenata a las estrellas.   Guardián de mis mañanas y mis noches sostén mi mano que voy a la deriva. Refresca mi sangre en tu letanía, soy tu amada, tu adoradora, tu elegida. María Laura Ruggia ...

EL JARDÍN

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La lluvia invadió el jardín  con su aliento y la tierra despide olor  a novia enamorada que deja acariciar su vientre de mujer. Las albahacas despiertan  de su ensueño.  Las rosas se inclinan y las gotas de lluvia se deslizan por sus pétalos  y caen. Los jazmincitos  impregnan el ambiente  con su dulzor y se aferran a las rejas  para no tocar el fango. Los jilgueros se acomodan  las plumas y lanzan sus trinos al dejar  los nidos. Vuelven las mariposas los picaflores  y las abejas. Y yo  me descubro en la quietud de mi jardín.