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MUJERES FUERTES

Somos luchadoras. Heredamos la esencia de las que supieron decir "¡basta! Continuamos las voces que no callaron los gritos que hoy nos dan libertad. Desatamos los silencios que mostraron caminos y calmaron las tormentas. Miramos hacia el futuro las manos tendidas para defendernos el cuerpo dispuesto  al deseo y al amor. Nunca un objeto.  Nunca motivo para el sufrimiento. Sigamos las huellas  de las ancestras y hagamos para las que vendrán un mundo  que las abrace en libertad.

RECORRIDOS

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  Tus ojos se pierden en la llanura de mi piel. Mi mirada  busca los relieves de tu cuerpo. Con la yema de mis dedos deambulo por los senderos  que ya conozco me hundo en tus lugares queridos. Juntos exploramos el bosque  y la montaña hasta trazar el puente  para unir tu territorio y el mío antes  de que el tiempo  nos apure.

TESTIGOS

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Por Marisa Firmani En el camino de la costa el espíritu de otra época dejó que crecieran y florecieran. Su atmósfera, su paisaje que contiene a las islas el tránsito por la orilla del río hoy nos deja un itinerario de ausencias, de faltas. Fuimos testigos de la ensordecedora caída de sus imponentes presencias. Un lunes 19 de enero de 2026 se desplomaba el más joven, que melancólicamente aún quedaba erguido. Ya no formaste parte del paisaje costero, pasaste a ser madera de este mundo de desarraigados. Ellos se fueron físicamente pero quedarán infinitamente en la identidad de este pueblo porque dejaron su marca en el recuerdo de la comunidad sanjavierina. Desapareció esa presencia, la compañía la sombra protectora, el refugio para los pájaros las columnas del templo donde los tres de diciembre se homenajeaba con misa y fiesta al santo patrono San Francisco Javier los guardianes que enmarcaban el escenario poeta Julio Migno los festivales de...

EMILY DICKINSON

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Dejaste que el rocío del atardecer te perfumara con  la miel de los estambres de las flores. Entre tus libros y poemas  se arraigó la soledad. Tu escondite fue un nido  colgado  en el jardín. El canto de las aves  se coló por la ventana de tu cuarto y en tu verso marcó el ritmo de la duda . Descansa, Emily alienta la esperanza. Tu verso respira y lo lleva por el mundo la oropéndola que no quiso  mantenerlo en secreto. María Laura Ruggia

CANTA

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  Canta el zorzal que anida  cerca de mi hogar. Canta y mira las calles asfaltadas los muros, los cables la gente que corre sin tocar la flor sin mirar la luna sin mojarse los pies en el río.   Aquí estoy dice. Soy la voz  de la tierra miro el mundo desde lo alto  de un árbol florido. Veo vida  veo campos de trigo. Veo el agua que corre  cantando como yo veo a la humanidad  marchando sin parar. Y canto.   María Laura Ruggia

NATURALEZA

Escucha. La voz de la Tierra vibra bajo tus pies las melodías se expanden cuando cantan los pájaros y rugen las fieras. Aunque la maquinaria aplaste  la vegetación el río sigue  ahí con sus peces. Los camalotes aún susurran secretos a su paso. Y la naturaleza entre ruinas esparce su abrazo para volver  a florecer.

CAUTIVA

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El rayo anuncia el reino de la lluvia. El cielo se desarma en millones de trocitos que invaden el jardín. El benteveo recoge  una lombriz y vuela al nido  con sus pichones. Reina el estruendo de la tormenta. Los zorzales y jilgueros  se esconden  en los árboles y me dejan sin sus trinos. Las plantas se doblegan  ante el poder de la lluvia. El ronroneo de Greta me adormece mientras el día se desliza tras los vidrios  bordados de perlas.  

HISTORIA

Cantan las ranas  en los charcos el viento me arrastra las gotitas de rocío penetran por mis poros la luna zigzaguea  con las olas  en el río el pasto refresca mis pies y mis huellas se desvanecen en algún sendero .   Mañana, el vecindario despertará temprano como siempre cuando cante el gallo y las ramas del fresno le respondan con sus hojas susurrantes. Mi gata ronroneará  solitaria mi perra correrá  a tomar sol en el patio. Mi amiga  gritará  mi nombre desde el portón. Y no responderé.   La máquina de coser de mi abuela ya habrá cerrado sus cajones y las historias  que quería que yo contara  quedaran enredadas  entre los hilos y la madera vieja.

LEYENDO A MARY OLIVER Atravesada por muchas lecturas

Se me rompió el espejo. Sus astillas  dejan escapar la magia  en miles de reflejos de luz. Se me rompió el espejo y mi imagen rota se refleja cual destrozos de una guerra  que no elegí. Hay una verdad de este lado  de la ilusa realidad que reflejaba. Habrá que ver qué hacer con ella. Te sigo leyendo, Mary. No sé si podré responder a tu pregunta Pero sé que algo tendré que hacer como bien lo dices con esta única, salvaje y preciosa vida.

RIDÍCULA

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Ridícula. Sí, es totalmente ridícula. Qué otra cosa se puede decir de una mujer como ella. Es alta y flaca, se parece a un álamo viejo de esos que están al final de la calle. Anda desaliñada, crota, mal vestida. Tiene el cabello enrulado y un lunar bastante grande en el cachete izquierdo que resalta en su cara blanca y consumida. Camina con pasos cortitos, como si tuviera miedo de caerse; pero se mueve con una rapidez rara de lagartija sobre la tierra caliente.  La veo a cada rato, pasa y pasa por la vereda de enfrente de la casa de mi abuela Tonia. Todas las tardes,  a la salida de la escuela,    con los chicos del barrio la miramos cuando nos juntamos a tomar mates debajo del paraíso sombrilla que creció guacho en el jardín. A veces pienso que ese árbol es como yo, que me crié en la casa de mis abuelos guachito, sin madre ni padre. La abuela Tonia me zamarrea de la ropa cuando le digo esas cosas que pasan por mi cabeza. Dice que yo tengo una familia y que dej...