¿En
qué momento “lo mío” del poeta se convierte en “lo mío” del lector? ¿Podemos,
como lectoras y lectores, apropiarnos de su voz y convertir esas cosas suyas en
ese algo que nos llegue hasta lo profundo de nuestro espíritu y nos conecte con él?
Rubén
nos ofrece en esta oportunidad su yo lírico y poético en sus “Cosas mías en
poesía”. Esas cosas suyas, esas cosas de las que él se apropia cuando nos dice:
“todo tiene que ver conmigo
desde la alfalfa hasta el olivo
y es mío el sentido del camino
y es mía la brújula, la barca y esos vientos”
Eso, expresado en el estilo tan
particular que lo representa, es lo que encontraremos en estas nuevas páginas
de su poesía y de su propia vida.
Si
bien su forma de expresión predilecta es la poesía también escribe cuentos y le
entrega sus mejores ocurrencias a la literatura humorística. En su anterior
libro, Diccionario de la Irreal Academia, juega con nuestra lengua y sus
reglas, parodiando a la RAE, con un diccionario divagante e insólito.
Ahora,
nos propone que nos acerquemos a su poesía, en la que vuelca un tono por
momentos solemne, íntimo y por momentos irónico y transgresor.
Y para comprender la esencia de su
palabra podemos apreciar que hay una constante de dolor, de pérdida,
de angustia existencial que la atraviesa, muy bien resuelta poéticamente. Es la
palabra frente al derrumbe, la poesía como exorcismo. Por momentos su tono
íntimo, descarnado, coloquial pero preciso, se emparenta con la poesía
confesional. Por otros, se vuelve angustioso, fragmentado y con metáforas
impactantes y hasta grotescas, inclinándose más hacia el estilo expresionista.
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