PRIMAVERA II
Crujen las últimas hojas
amarronadas
que
se lleva el viento.
Los
aromitos
con
su esplendor
despiertan
a la iguana.
La
luna y la lluvia
riegan
los caminos
bordeados
de tréboles
en
flor y nomeolvides.
La
noche ya no
me
oprime el pecho.
Nudo
tras nudo
la
penumbra desata
el
tejido de su red.
Por
el río
al
ritmo de su oleaje
vuelven
los pescadores
con
las canoas
cargadas
de peces
y
en la orilla
mujeres
y niños
se
preparan para recibirlos.
Yo
me deshago
de
tanto abrigo apretujado.
Es
hora de abrir
puertas
y ventanas
para
que mi casa
vuelva
a respirar.
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