COMO ATLAS
Como Atlas, me sostuve.
Firme mis pies en la orilla
los refrescó la correntada.
El tiempo adormeció
el esfuerzo
y se volvió costumbre.
Panal de camachuises creció
en mi pecho
con su miel y bravura.
Las enredaderas
silvestres treparon
por mis piernas
la calandria encontró
su nido en mi boca
los gorriones picotearon
mis manos y las hormigas
trazaron caminos
en mi piel.
Pero la bóveda celeste
ya no está.
Y ahora que he perdido
el cielo
dime
señor del universo
qué haré sin él.
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