PAN
Escuelita de campo
mañanas
blanqueadas
por la helada.
Techo de paja
un solo salón
bancos
de tiempo ajeno
y una pizarra escarchada
por la esperanza y la tiza.
Mate cocido
desayuno aguachento
calentando las panzas vacías
antes de entrar al aula.
Cachetes enrojecidos
mocos desfilando
por sus narices
dejando una huella brillosa
en los pómulos ásperos.
Quiero abrir los brazos
hasta el infinito
para pescar
ese cariño sin precio
esos besos, las risas
las nubecitas de aliento
chocando contra el frío
las manos callosas
de intemperie.
¡La seño trajo el pan!
gritaba María
y tironeaba del canasto
de mi bicicleta
la bolsa calentita
fragante
nutritiva.
La bolsa del pan.
María Laura Ruggia
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