HERIDA
Ardiente herida florece en mi boca
si digo tu nombre
y lo escupo
sobre la hierba
sobre un rostro
detrás de una sombra.
Un eco retumba entre las paredes
de este cuarto iluminado
por las luces
indiscretas de la calle
y no sé si es
tu voz que me llama
o es el murmullo
de mi cuerpo sucumbiendo.
Mi piel
se tensa en la espera
y la luna crece
desde el horizonte,
deslumbrando a las ranas
que lloran
en las orillas del río.
Ardiente herida florece
en mi boca
y sangra
sobre lo que fue.
María Laura Ruggia

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