LA TRAMPA
Tu piel brilla. Las gotas
de agua corren
por tu cuerpo formando
laberintos. Te muerdo
y crujes
fruta fresca y nutritiva.
Tú eres la manzana maldita
la serpiente artera. Ya no
puedes sostener
el engaño.
¿Por qué la noche
me hizo creer
en tu inocencia perpetua?
Eres el verdugo
de mis inquietantes
pensamientos.
Tu espalda es un muro
oculta la luz de la ventana
y me cobija en la sombra
de este amor incierto.
Tus brazos
me retienen
con un nudo de historia.
Tu boca me seduce
desde voces ajenas. Pero
rompo la trampa
y al liberarme, sé
que será
para siempre.
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