ESPEJO


 

Tengo los ojos moros 

de aquella que heredó la sangre

de la España medieval.

La italiana del Piamonte

me entregó sus rulos

y su rebeldía.

Guardo en mí la furia 

de otra tana

que aguantó

los desvelos

y  la angustia

en el viaje interminable.

Y me legó 

el calor de sus manos

la nona del campo

que le dio su sangre 

a mi estirpe americana.

Están en mí

las palabras que ellas callaron.

Llevo en mi corazón

la fuerza de mis ancestras

con el mandato

de dejar atrás 

el dolor.

Sus imágenes

se refleja en el espejo 

de mi vida

multiplicándose.



María Laura Ruggia

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