ARLEQUINES
No espero ser profeta
ni obtener del destino
una promesa.
Sólo deseo ser
uno de esos arlequines
que se cuelgan de las estrellas
bajo la sombra de la luna.
Quiero recolectar agua de lluvia
con mi cántaro lleno de agujeros.
Quiero que me quemen
los rayos del sol
que parece un erizo
y que la luna de lata
ilumine las noches
de mi existencia.
Tú, que vigilas
el peregrinar
de la naturaleza
déjame jugar
con los equinoccios y
los solticios.
Quiero seguir el camino
de los inviernos y veranos
reventando otoños
y escupiendo primaveras
hasta que la última brisa
se despida de mí
y me abandones.

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